El objetivo era ingresar con las camionetas al cráter
del volcán Payún Matrú, travesía
que hasta la fecha no había sido realizada
por ningún grupo de turismo de aventura. La
Reserva Provincial La Payunia está ubicada
en el Departamento de Malargue, Provincia de Mendoza,
y es el campo vulcanífero más grande
que se conoce, ya que cuenta con más de 800
volcanes relevados a la fecha. No en vano en Malargue
tiene lugar todos los años el Congreso Mundial
de Vulcanología, y fue declarada Patrimonio
de la Humanidad por las Naciones Unidas.
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| El día
04 de Diciembre nos reunimos bien temprano: Guillermo
y Ana Pascucci, Julio y Susana Sastre, Guillermo y Mónica
Loza, Sergio, Patricia y Matías Girotti, Sergio,
Silvia e Ignacio Formiga. El resto del Grupo Giorgio
4x4 por razones laborales no pudo participar. Salimos
de Bahía Blanca rumbo a Malargue por la RN 35
y luego RN 188. En Gral. Alvear, Mendoza, la Ranger
de Sergio Formiga tuvo problemas de temperatura y debimos
dejarla para reparación, siguiendo todo el grupo
distribuido en los demás vehículos.
Una vez en Malargue tomamos contacto con Santiago, quien
fue nuestro guía y con Martín el guardaparques
asignado por la Dirección de Parques, ambos nos
acompañarían en nuestro recorrido por
la Reserva.
Al día siguiente, cargamos combustible en vehículos
y bidones, nos aprovisionamos de alimentos .Debíamos
acampar dentro de la Reserva, en la cual no existen
habitantes ni servicios. Antes de ingresar a la Reserva,
pasamos por uno de los tantos puestos de chivos donde
nos asaron dos chivitos en horno de barro. Seguimos
nuestro recorrido y por la tarde instalamos nuestro
campamento al pié del Volcán Payún
Liso.
Muy temprano por la mañana siguiente iniciamos
el ascenso al cráter del más grande de
los volcanes de la zona, el Payún Matrú.
Durante el recorrido observamos los distintos volcanes
entre los cuales circulamos tratando de imaginar el
escenario de la tremenda actividad volcánica
de la zona, resultado de la cual son los inmensos campos
de arena volcánica negra que llegan hasta donde
alcanza la vista, poblados de bloques esféricos
de lava solidificada llamados “bombas” volcánicas.
Verdaderamente un paisaje sobrecogedor.
Luego de una trepada de pendientes muy fuertes, con
paradas para admirar el paisaje de ríos de lava
y cráteres de volcanes bajos, alcanzamos el filo
del cráter del Payún Matrú. Pero
el objetivo aun no estaba cumplido, faltaba atravesar
los campos de nieve dura y llegar hasta la laguna que
los deshielos formaron en el centro del cráter.
Con extremo cuidado descendimos dos camionetas a través
de la nieve, dejando otras dos arriba para eventuales
rescates.
Por indicación del guardaparques nos acercamos
a la laguna caminando para no dejar huellas de vehículos
en la arena ya que pasarían muchos años
para que la naturaleza lograra borrarlas.
Alcanzada la laguna, refrescamos la tradicional botella
de Champagne y brindamos por el logro del objetivo.
Nos rodeaban el silencio de estas cumbres poco visitadas,
el vuelo de algunos cóndores y la mirada curiosa
de una manada de guanacos que suben a la laguna en busca
de agua.
El regreso se complicó al intentar ascender el
campo de nieve, y debimos recurrir a los malacates y
lingas para sacar la Toyota y la Montero que habían
descendido. Luego de dos horas alcanzamos el borde del
cráter e iniciamos el descenso hacia el valle.
Durante el viaje de regreso recorrimos el Desierto Negro,
interminable campo de arena volcánica negra,
en el cual no existe vegetación a excepción
de los pequeños coirones. Este Desierto Negro
está vedado a los visitantes por razones de preservación
y pudimos ingresar gracias a la autorización
extendida por la Dirección de Parques de la Provincia
de Mendoza.
Luego de un pequeño ascenso llegamos al cráter
del Volcán Morado, el cual exibe un río
de lava rojiza producto de su última erupción.
El tercer día estuvo dedicado a actividades de
turismo convencional y visitamos la cascada Manqui Malal
y la Caverna de las Brujas.
Por Sergio Girotti
Team Giorgio 4x4 |